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La sonrisa de Lán Xiù

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Restaurante chino

Mi hermano era un gran aficionado a los restaurantes chinos, cuando todavía eran una extraña novedad. Si nos veíamos en Madrid era normal que fuéramos a un restaurante que habían abierto meses atrás en el barrio, el Nanking, a pesar de mis reservas por lo que había leído acerca de los aditivos que, como el glutamato monosódico, causan envejecimiento neuronal y que se usa como conservante en la comida china. Pero una vez más se salía con la suya y allí estábamos de nuevo ante el local a cuya entrada se habían añadido dos columnas retorcidas y doradas que brillaban cuando les daba el sol y sobre las que descansaba un tejadillo tipo pagoda. Aunque la verdad es que siempre íbamos por la noche, cuando la entrada estaba tenuamente iluminada por un par de farolillos colgantes con motivos de caligrafía china en su pantalla.

Pronto me di cuenta que no era solo la comida china lo que ejercía una atracción tan recurrente sobre mi hermano. Nunca he visto una sonrisa más bella que la de la chica que nos abría la puerta, Lán Xiù, la hija del dueño, que ataviada con una especie de pijama chino de seda con pantalones anchos y un dragón bordado en la blusa. El pelo, espesamente negro, iba estirado hacia atrás. También parecían sonreír los ojos rasgados sobre una piel de nácar y los labios abultados, que orlaban una dentadura perfecta.

Nos acompañaba entre una lluvia de tintineos de cuentas de cristal hacia una mesa situada en un rincón bajo los flecos de una lámpara roja. Y allí la veíamos ir y venir mientras consumíamos nuestra ración de sopa de maíz con pollo, cerdo agridulce para mi y chop-suey de gambas para mi hermano, arroz tres delicias y plátano frito con miel.

Me intrigaba su lengua misteriosa en la que discutían los camareros. Desde otro rincón, la abuela de Lán Xiù dominaba toda la sala con un halo de venerabilidad, ataviada con pantalones y camisa china de algodón negro. Tenía un bastón al lado, pero me contaba mi hermano que nunca la vio usarlo porque siempre estaba sentada. Tampoco la oyó hablar, solo mirar por las tenues rendijas de sus ojos. A través de su mirada intuida, uno se sentía observado desde un mundo de dragones y emperadores.

La madre de Lán Xiù era una bella señora alta y delgada, que siempre inclinaba la cabeza para dar las gracias. Poseía el semblante más serio que toda la familia y se limitaba a tomar nota de los pedidos y cobrar las cuentas y a sustituir las tazas de té vacías de la abuela por otras llenas. Su marido en cambio era muy afable y dicharachero y había aprendido expresiones como “Alucinante”, “A tope”, “Tronco” o “Esto es demasié”.

Otro día volvimos al Nanking y fuimos invitados a una fiesta que se celebraba en un apartado del restaurante, profusamente adornado con farolillos de papel. Esta vez Lán Xiù no vestía el pijama de seda, iba como las demás, pero se distinguía de ellas por un gran lazo blanco, el lazo más grande que jamás hubiera visto en una cabeza, que le colgaba del pelo hasta la mitad de la espalda. Nos acercamos a su abuela que nos había hecho una señal con su bastón. Habló en chino mientras miraba a mi hermano y me encantaron sus palabras, porque era la primera vez que la oía hablar y porque nunca había oído a nadie hablar así, como recitando desde el fondo del tiempo.

“Dice que eres un chico con suerte”, tradujo Lán Xiù. “Es muy sabia, todo el mundo le consulta sobre lo que debe hacer”. Cuando nos fuimos mi hermano iba contento, sintiéndose un elegido o tocado por el dedo de la fortuna.

Lán Xiù no volvió a abrirnos la puerta. Dicen que se había ido a China a casarse. Nos cansamos de la comida china y cuando bastante tiempo después pasamos por allí el Nanking no existía ya. Sus columnas retorcidas doradas estaban descascarilladas y el tejadillo de pagoda había sido arrancado de cuajo. Todavía estaba la puerta de entrada donde ya no existían cristales y unas cuantas cartas y folletos publicitarios cubiertos de polvo estaban tirados por el suelo.

 Es la vida. El barrio cayó en desgracia y empezó a poblarse de camellos y paredes pintarrajeadas. Sin duda el Nanking se trasladó a otro lugar más amable. Aunque fuera impostada o estudiada, la sonrisa con que Lán Xiù  nos obsequió aquellas noches fue algo difícil de olvidar. Siempre he pensado en las mujeres orientales a través del recuerdo que guardo de la sonrisa de Lán Xiù. 

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Comentarios La sonrisa de Lán Xiù

Jeje.. ¡tu hermano! Jejeje... ¡y yo me lo creo!... pero... ¡pero si tú no tienes herrrrmanosss! Ay, pillin, pillin... Y no digo más na que luego se sabe to..¡si yo hablara... ay, si yo hablaraaaaa!!!!!!!
Ana Ana 18/03/2010 a las 16:34
¿Cómo que no tengo hermanos? Miaque las cosas que tienes...Tengo un hermano y una hermana, mellizos ellos y tal. Díselo a mi madre que siempre está con mi Paqui y mi Juande en la boca.

Pillina, pillina, tú sí que eres mala, malísima.
bonita historia, ¿o es real?
Bueno, sea lo que sea es preciosa 
anonimo anonimo 19/03/2010 a las 09:23
bonita historia, ¿o es real?
Bueno, sea lo que sea es preciosa 
anonimo anonimo 19/03/2010 a las 09:25
bonita historia, ¿o es real?
Bueno, sea lo que sea es preciosa 
anonimo anonimo 19/03/2010 a las 09:25
He estado repasando el santoral y alli no aparece na que diga "San Jomío" ni tampoco "San Josillou"... entonces, he pensado que, bueno, total, ya puestos y como tienen la misma raiz, te envío mi felicitación....
!No quiero que se me olvideeee! Felicidades también para un Ruiseñor que revolotea a menudo por estos aires... Gracias, jomío Josillou, por dejarme hacerlo...
Muchas gracias salerosa por acordarte de ese santo y de su tocayo que soy yo. Un poco sufrido el tal santo, por tener que llevar ciertos atributos. A Pepi ya le envié unas postalillas cuando el día empezaba su andadura y aprovecho para reiterarle mis mejores deseos y que le saquen su plaza a la voz de ¡ya!.
;-) Lo bueno,,,dos veces bueno!!
Felicidades!!!
Como siempre me dá tanta pereza iniciar sesión y buscar la clave.. Pero nunca siento pereza al leerte eh?, por el contrario, escribes de una manera que es como si hubiera estado allí saboreando el pollo agridulce y viendo la sonrisa de Lán Xiù (por cierto, que bien acentúas los nombres chinos).

Aprovecho la ocasión para enviarte mi felicitación por tu Santo y desearte que lo pases genial (aun quedan dos horas para que deje de serlo, pero más vale tarde que nunca..dicen..).
A la jilguerillo ya la llamé y creo que anda disfrutandolo por el ruido ambiental en la llamada...jajaja.
Un beso enorme amigo mío.
Puri Herrera Puri Herrera 19/03/2010 a las 22:09
Felicidades ... mi Pepiño
María.
Pepe ¿Te maginas con la cuñada china y tú ayudandola en el restaurante? Pero hombre como se te ocurria ir a comer alli si saldrias con el estómago bailao !Con lo que tú embutes¡ claro que por una mirada un mundo y por una sonrisa .......un cielo ¿No?vaya vaya, lo que no nos dices si tu hermano se hizo  rico o cayó en desgracia cuando desapareció el restaurante......eso pa otro día.....que ya es un poco tarde.
Muchas gracias por tus postales y felicitación han sido las primeras del día no  esperaba menos de un amigo como tú aunque a veces cambies de sección !jajajaja¡ pero sé que eres de los que siempre están ahi. También agradezo mucho a nuestra querida Ana su felicitación y la imagino con la mirada perdida confundida entre el mar y el cielo en la búsqueda de algún que otro nuevo horizonte. GRACIAS AMIGOS
Pepi Pepi 20/03/2010 a las 01:06
Muchas gracias por vuestros comentarios. Pepi sabe que me gusta comer, pero también puedo ser como los dromedarios: engullir para 3 ó 4 días y no decir a cada momento "¡Qué hambre!". Puedo ser el eslabón más fuerte de la fuerza expedicionaria. Tengo una distinción como soldado distinguido cuando hacía supervivencia en las COES.

Bueno, a veces me alejo de la juventud alocada y me integro en la madurez, más pausada y que son como un sedante y un reposo para el guerrero, aunque la algarabía mujeril viene a ser la misma.

Gracias a todas y un recuerdo especial a María, poética y salvaje María.
El recuerdo es mutuo ... y especial ... amado amigo
Te quiero ... desde mi selva.
Tú María, yo Tarzán...
¡¡¡Pepiiiii!!! Que te leo y parece que te oigoooo... jajaja... ¡¡eres tan natural como la vida misma, jodíaaaa!! Eso sí, este jomío Josillou m'está poniendo un argo celosona... ¡aroooo!!! Nos da de lao cuando le interesa irse con las "mozas".... y se dirige a nos cuando quiere "guerra" -eso lo dice él, ojito al dato. Naaaa... "arrieritos somossss"... y no digo más...
Y ahora otra cosica: Puri Herrera, qué gustazo conocerte. Qué buena conversación, has despertado mi curiosidad por la "cosa" del canto... espero que haya alguna que otra ocasión... ya la buscaré...
Ah, y no quiero acabar sin darte las gracias, jomio Josillou, por permitirme -supongo que me lo permites- mantener estas conversaciones en tu blog... Sólo tienes que decirme "NOOO" en mi cara misma, y dejaré de hacerlo, ea, y tú sabes que soy mu obediente... jejejeje... jejejejje... y otra vez... jejejeej...
Me parece muy bien que uses este humilde foro para lo que gustes mandar. Ya sabes que siempre estoy a las órdenes de Vuecencia.
Y no digas que me cambio de chaqueta, que sois vosotras las que me habéis dado puerta y ellas me adoptaron cuando me vieron tan solo y descarriado. Mi agradecimiento a unas. mi repudio (pequeño, eso sí) a otras.
Puri es un hallazgo que transmite su amor por el canto, a ver si te convence y te veo entonando los cantos del repertorio y emulando a la Callas.
Y eso, que arrieritos somos... 
!Vaya tela¡ Pero ¿Es verdad lo que leo? Yo creo que nadie da puerta se va uno solo, bien por lo que hace o por lo que siente.! Hay Pepin de mis amores¡ que no están los tiempos pa repudiar sino pa quereeeeeer. y hacer buenas obricas jajajajj.
¿Donde vas a encontrar tú dos chicuelas como nosotras ? pero si nos quitas el sentío con to lo que haces y siempre dispuesto a complacer. Ahora hay que aclarar..........y digo yo que vuele la imaginación esa que os gusta tanto a los hombres........o nó, lo dejamos así.
!Qué romántico estás¡ La primavera, el amooooooooor. Ten cuidao a ver el muelle si salta, aunque si el amor aflora  dejalé que se desborde y se confunda con el arco iris.
Bueno estoy un poco cachondita pero no te enfadas ¿Verdad?. Sobre Puri que os voy a contar que es un ruiseñor de los que hacen despertar en otra dimensión y ahí me quedo para seguir otro rato...........Adiollllls.
Jilguero Jilguero 23/03/2010 a las 15:43
Amos a ver si no confudimos: nos no sabiamos de tu presencia, pues no tengo ojos detrás de mi cabeza... Y fuiste tú y solo tú y nadie más que tu quien eligió ¡hombre ya!
¡Ay, sí, jilguero, qué romanticón está ultimamente! ¿Qué mariposilla le habrá picao? Anda, anda que se me despierta la curiosidad, y ésa es de armas tomar... jajajja...
Por cierto, cantar, yo canto lo que haya que cantar... ¡preparaos pa las inundaciones otra vezzzz!!!!! Tengo buen oido... pero yastá... no doy el "do" ni en sueños... jajajaj... pero vos sí que tenés bonita voz y modulada, JJ... ¡ánimo!
Con tu permiso Pepe... y por alusiones, vengo a decir: 
Me vais a poner colorá!!. Menos lirili y más larala...!!
 Ana, tu vente con nosotras a cantar "Lacia ch'io pianga" (no dejes de escuchar a la Bartoli, mi mezzo preferida). Yo he descubierto un mundo apasionante y me encanta compartirlo.
Pepi está a punto de echarse a volar, la noto ya nerviosa pero a la vez convencida de que puede hacerlo y vamos a ser testigos de ello muy pronto. Que disfrute va a ser cantar con ella...se merece el mejor debut por su paciencia y constancia.
De verdad que cada día estoy más contenta de haberos conocido.  Gracias por enviarme tan buenas vibraciones y espero pronto poder corresponderos personalmente.
 Un beso enorme a los tres.
Puri Herrera Puri Herrera 24/03/2010 a las 01:13
Es una bonita historia.
Siempre es bonita una sonrisa.
Marga Marga 06/11/2010 a las 15:53
En China descubrí que la delicadeza oriental tal por lo que aqui entendemos por delicadeza  es un mito.
Hola PP que tal??'
M.J. M.J. 21/04/2012 a las 13:29

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