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Un gran día en Huétor Santillán

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 TAGS:Un gran día de convivencia con los amigos de Huétor, senderismo por parajes preciosos de la Sierra de Huétor, por donde discurre el río Darro, visita a las posiciones de trincheras, activas durante la Guerra Civil, y comida copiosa y bien cocinada por manos expertas, durante la cual las continuas muestras de cercanía nos hicieron sentir como en familia.

   A los amigos del Club de Lectura Hildegarda de Huétor Santillán

   11 de mayo de 2014

   Queridos amigos y amigas:

   Vivimos en una sociedad sobreestimulada con información de todo tipo, que nos llueve a través de Ipads, Ipods, programas chorras y algún que otro menos chorra de televisión, videojuegos, videoconsolas y maquinitas de todas las marcas (¿hay alguna maquinita de marca blanca?), ordenadores, móviles que hace tiempo les llaman enfáticamente smartphones, que parecen una tienda de suvenires, en los que puedes encontrar de todo: wathsapp, facebook, twitter, mensajes de audio, de texto y multimedia, internet, incluso alguna llamada, etc., ¿de verdad pensáis que los niños ven atractivo leer? Pues por desgracia, parece que no. Pero ni los niños ni los que han dejado de serlo. Sucede con la lectura, salvando las distancias, como con la erudición: ¿Para qué voy a aprender algo que puedo googlear en mi maquinita cuando me dé la real gana?

   ¿Somos tan raros los que estamos aquí presentes para hermanarnos, porque compartimos el bendito placer que nos brinda el hábito lector? Hace tiempo que Pedro Wiwi nos viene hablando de que un club de lectura de una localidad granadina llamada Huétor Santillán desea hermanarse con nuestro club de Jaén y es un verdadero placer. A mi me sonaba el nombre de Huétor Santillán, como me suenan tantos nombres de pueblos granadinos, unos nombres de tal belleza que suenan a música en los oídos. Pero lo cierto es que ha habido que mirar en los mapas la ubicación aproximada (todavía no nos trabajamos muy bien las coordenadas UTM que brindan los GPS) de Huétor Santillán (¡Ojo! no confundir con Huétor Tájar ni con Huétor Vega). Y ha llegado el día. Y aquí estamos para compartir como hermanos algo que no morirá nunca: el afán de curiosidad, el placer por conocer otros mundos a través de la imaginación estimulada por la palabra escrita. Por cierto, ¡Vaya nombrecito el del Hildegarda! A mi me sonaba a institutriz alemana al estilo de una Fräulein Rottenmeier ácida y amargada, pero al conocer algo de la trayectoria de Hildegarnda von Bingen, el nombre del club de Huétor es un verdadero hallazgo. Mi enhorabuena más efusiva.

   Y estamos aquí entre otras cosas, porque creemos firmemente que la lectura es un hábito y como todos los hábitos se educa. ¿Cómo quieres que un hijo lea si no ha visto a sus padres nunca con un libro en la mano? Si queremos un futuro de personas que tengan un nivel cultural razonable, que sean capaces de crear, de tener ideas propias, de argumentar y persuadir, ser imaginativos y que tengan un pensamiento propio, fomentemos la lectura. Los adultos en general, no solo los padres y los educadores, tenemos la obligación y responsabilidad de educar no solo en valores sino en conductas sanas para los que su andadura por el mundo es reciente.

   No por eso somos retrógrados. No nos mueve emprender una cruzada ni una guerra abierta contra la telebasura ni contra los avances tecnológicos, sino un clamor hacia los beneficios de leer. Los videojuegos y muchos de los entretenimientos audiovisuales fomentan la atención, concentración y muchas otras habilidades y destrezas que favorecen diferentes aspectos del desarrollo de los niños y adultos. Pero ninguno de ellos puede suplir los beneficios de la lectura.

   Las carencias que pueden tener los niños que no tienen el hábito de leer se relacionan con bajo nivel cultural, más dificultades escolares, menor velocidad lectora, pobreza de vocabulario y menor creatividad, entre otras.

   La lectura forma parte de educar en valores. Leer puede ayudar a fomentar la imaginación, la creatividad, la fantasía e incrementa la capacidad crítica, así como la mejora de procesos cognitivos como concentración y atención, mejora la comprensión de relaciones entre las cosas y la formación de conceptos. Algunos libros ayudan al cambio de actitudes. Leer ayuda a soñar, a viajar, crear y pensar, incluso reír, porque hay niños que mientras leen, se ríen a carcajadas.

   La lectura también está relacionada con la confianza, autoestima y seguridad. Las personas con un bagaje cultural son capaces de participar en conversaciones de todo tipo, se sienten con argumentos y formación suficientes para opinar. La cultura que aporta la lectura hace que te sientas más seguro a la hora de expresar opiniones en grupo, ya que el lector puede fundamentar y contrastar información sobre un determinado tema o problemática. Así que no solo aporta seguridad, sino que mejora tus relaciones personales y sociales. Y esto es una fuente de bienestar y felicidad.

   No quiero extenderme mucho más. Pedríamos experimentar entre todos los aquí presentes y seguro que saldría una tormenta de ideas acerca de los beneficios de la lectura. Sólo decir que mediante la lectura nos hacemos contemporáneos de todos los hombres y mujeres que una vez se entregaron a la tarea ardua y a la vez placentera de poner por escrito sus sensaciones y sus ideas, sus miedos y sus alegrías. A veces es más fácil entrar en comunión con los que escribieron hace veinte siglos que los que hoy en día andan balbuceando palabras inconexas.

   Termino diciendo que la literatura surge del asombroso tapiz de matices que teje el misterio de la vida. Fue debajo de un árbol, donde mandaron a Agustín de Hipona que dejara de lado sus ensoñaciones y se pusiera a leer. Orden taxativa que indica que lo que nos nutre -las palabras- también nos ilumina. Las cosas buenas de la vida se han alimentado durante siglos de esta luz peculiar. Y para corroborarlo, aquí estamos para decirles a nuestros amigos y amigas hueteños, que nos sentimos felices de compartir con vosotros y vosotras estos entrañables momentos y deciros:

   ¡Muchas gracias!:

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Comentarios Un gran día en Huétor Santillán

Bravo buen relato , como siempre , continua a régalar nuestra curiosidad....
clara clara 12/05/2014 a las 15:07

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